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Pocas veces los dramas internos de una banda se reflejan totalmente en sus lanzamientos discográficos. Tindersticks son uno de esos casos. Como un reflejo de las agitadas vibraciones que han marcado su trayectoria como banda, sus discos muestran siempre las cartas boca arriba, sin miedo a nada. Quizá sea porque tras convertir sus dos primeros álbumes homónimos, "Tindersticks (I)" (1993) y "Tindersticks (II)" (1995), en piedras de toque de todo el rock indie y el pop de cámara de los noventa, ya no pueden hacer discos mediocres.

Como un Nick Cave sin Biblia a la que obedecer, Stuart Staples comanda desde entonces a Tindersticks por una senda de oscuro romanticismo y elegancia decadente por la que antes pasearon Lee Hazlewood, Scott Walker y Leonard Cohen. Con su magnetismo de dandys atormentados, Dave Boutler, Mark Colwill, Dickon Hinchliffe, Alasdair Macaulay y Neil Fraser han entregado auténticos legados de rock orquestal y soul heterodoxo situándose entre la rítmica más ornamentada en "Curtains" (1997) o "Simple Pleasure" (1999), la pomposidad cool de "Can Our Love" (2001) o la literatura preciosista del reciente "Waiting For The Moon" (2003). Además el sexteto de Nottingham expulsa el oxígeno que le sobra firmando preciosas bandas sonoras de películas como ‘Nenette Et Boni’ -1996- y ‘Trouble Every Day’ -2001- para los ‘difíciles’ films de Claire Danes.

Este año su obra ha quedado validada como un auténtico monumento al clasicismo rock al reeditarse su catálogo completo acompañado de "Working For The Man: The Best Of The Island/This Way Up Years 1992—1999" (Universal Music, 2004), disco formado por caras-b, rarezas y temas descartados a lo largo de su dilatada discografía; una carrera de fondo donde conviven violines nocturnos, teclados dolidos, crescendos explosivos de guitarras furiosas, lírica orquestal y la obtusa voz de Staples recitando sobre un valle de lágrimas mientras sujeta un ramo de flores. Todo vale en el universo de estos trovadores desnudos que con su terapéutico llanto demuestran que la hiedra nunca se seca en la pared del torreón.

 

AUDIO:

TINDERSTICKS - Sometimes it hurts

 

 
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